La señorita Lys tenía un defecto,
Ella que poseía el don de la palabra.
Podía contar historias basadas en la ambigüedad del infierno, en lo básico de un intento, en lo desalentador del futuro, en la furia del color rojo, en la grandeza del dolor, en lo enigmático de un gemido, en el tamaño de un suspiro.
Escribía: Poemas de amor entre árboles, de la pureza del frío, de la gastronomía del deseo, del ansia a veces escondida en una mirada, de la no siempre elocuencia del silencio, de la jactancia del coito, de la perfección de un gesto, de lo emotivo de una gota, de la dificultad del camino al corazón.
Inventaba mundos donde moraban espinas envueltas en seda, donde el onanismo era una copa derramada, donde un beso consumado era un beso consumido, donde el calor se media con la vara de las ganas, donde el sexo se comía las esperanzas, donde la incongruencia fumaba soledades, donde puñalada era sinónimo de orgasmo.
Ella vivía la tentación de una caricia, lo erótico existente en la saliva, lo maravilloso de una lengua en los resquicios de su cuerpo, el grito de un pezón en almíbar, un clítoris entre sollozos, la imagen desnuda de una sombra, la opacidad de los espejos rotos, su silueta estremecida, una pasión vestida de domingo.
La señorita Lys tenía un defecto,
Ella que poseía el don de la palabra,
Ella no tenía quien la escuche,
Ella hablaba sola.



1 comentarios:
De este te diré que le tengo cariño a la señorita Lys así que trátala bien nene. Es todo un placer leerte y más aun escucharte leerlos a ti….Pandora
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