DESTINO


Yo caminaba despacio entre sus poros,

deseoso de cubrir su piel con mis caricias,

llevando entre mis dedos mis ansias dispuestas,

mis ganas decididas.

En mis labios, el placer ya convertido en besos

y un sexo que transformado en fuego hacía hervir de lujuria cada rincon,

cada espacio, cada gesto.

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