Cuando las miradas furtivas se encuentran en pasillos oscuros, entre blancas sabanas.
Cuando el calor sube hasta el extremo de vaporizar alientos.
Cuando los deseos que nos hacen soñar se hacen palpables.
Cuando las ganas revueltas con el tiempo realizan las ilusiones.
Cuando el anhelo deja de ser intento para tornarse pasión.
Cuando la lluvia en la tarde de tormenta y el vaivén de las olas conspiran.
Cuando el fuego que nos va envolviendo reduce a cenizas las caricias.
Cuando ese aroma que emana de ti y el sabor de tus entrañas se complementan.
Cuando las palabras incoherentes y los gemidos de lujuria, flotan sobre las pieles que el instinto vuelve fosforescentes.
Cuando un beso en silencio, es unas veces exceso y otras veces poca cosa.
Cuando tu sexo es mi alimento, tus pechos mi aderezo y tus labios fuentes de miel.
Cuando la dureza con que despierto y la humedad con que me sueñas se hacen uno.
Cuando el placer por sentirnos es todo el universo que existe.
El mundo conocido cambia de formas, se vuelve piso, mesa, cama.
Y mis ansias por ti, duran para siempre.



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