CIEGA
Publicado por
PROMETHEUS
on 7 dic 2010
Desde el instante que entró a su vida y a su cama, ella sintió que él era su dueño.
La relación era buena, basada en amor y confianza. Él le pidió que adelgazara un poco, que se dejara crecer el cabello y que asistiera menos a la iglesia para que pudieran pasar más tiempo juntos. Al principio, los cambios fueron difíciles para ella, pero aceptaba por el bien del noviazgo. Cada mes era algo nuevo, la forma de vestir, las amigas que no le gustaban, etc.
Ella se transformó totalmente por él, aunque no se sentía muy cómoda con su nuevo físico, sobre todo si tomaba en cuenta que sus pocos amigos le decían lo cambiada que estaba. Incluso en la intimidad, todo era diferente. De aquellos momentos llenos de ternura y amor ya no quedaba nada. Por complacerlo, llegó a permitir que mas de un par de manos, la acariciaran a la vez.
Pasado un tiempo, él le dijo que se iban a separar, pero ella no estaba dispuesta a perderlo, lo tenía metido en la sangre, no sabría vivir sin el, era lo único que poseía.
Una noche, durante la cena, ella lo durmió con una bebida, lo encerró en el sótano y lo dejó allí atado. Para los demás él se había marchado, pero para ella era el principio de su nueva vida.
Dariana Fernández



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