demonios sin aureolas

Elevando las manos para tocar sus raíces, para descubrir que tiene dos infiernos en un solo corazón, se parece al gato negro que deambula por mis jardines, exhibiendo el oscuro fuego que late entre su mirada, colgando de la lujuriosa huella que deja tras mis pasos, sus garras manchadas de nonoxidol.

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